viernes, 9 de marzo de 2012

Forever and always.

Ella está sentada en una mesa. Las horas siguen pasando. Se supone que él debería de estar aquí. Ella está segura de que él habría llamado. Ella espera un poco más. No hay nadie en la calle. Nadie dice haberlo visto. ¿Por qué? ¿Hay algo mal? Ella mira de nuevo a la ventana. De repente el teléfono suena. Una voz dice que algo sucedió, que ella debería de ir enseguida. Su mente se va a diciembre, piensa en cuando él le preguntó, se puso de rodillas y dijo: yo te querré por siempre. Por siempre y para siempre. En lo bueno, en lo malo, en lo feo. Envejeceremos juntos, por siempre y para siempre.

Ella se detiene en la entrada. Camina a través de la recepción, que la lleva a un millón de salas, en un laberinto que jamás termina. Hablan de lo sucedido, pero ella a penas puede escucharlos. Trata de mantener el rostro serio mientras va a la habitación. Se sienta al lado de la cama y toma su mano fuertemente. Hablan de los hijos que tendrán, una buena vida. La casa en la colina en la que vivirán. Se quedarán por siempre. Por siempre y para siempre. En lo bueno, en lo malo, en lo feo. Envejeceremos juntos, y siempre recuerda, seamos ricos o seamos pobres nos seguiremos amando por siempre y para siempre.

Entonces, ella tiene una idea y llama a las enfermeras. Trae al cura y dice un par de versos. Ella toma prestados unos anillos de la pareja de al lado. Todo el mundo ríe mientras las lágrimas caen al suelo. Ella lo mira a los ojos y le dice: yo te quiero por siempre. Por siempre y para siempre. En lo bueno, en lo malo, en lo feo. Envejeceremos juntos, y siempre recuerda, seamos felices, infelices o como sea nos seguiremos amando por siempre y para siempre. Por siempre y para siempre.

Ella termina sus votos, pero los latidos se hacen lentos. Su voz es demasiado baja mientras él dice: yo te amaré por siempre. Por siempre y para siempre. Por favor, recuérdalo cuando yo no esté aquí. Siempre te amaré. Por siempre y para siempre.


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