Ella se detiene en la entrada. Camina a través de la recepción, que la lleva a un millón de salas, en un laberinto que jamás termina. Hablan de lo sucedido, pero ella a penas puede escucharlos. Trata de mantener el rostro serio mientras va a la habitación. Se sienta al lado de la cama y toma su mano fuertemente. Hablan de los hijos que tendrán, una buena vida. La casa en la colina en la que vivirán. Se quedarán por siempre. Por siempre y para siempre. En lo bueno, en lo malo, en lo feo. Envejeceremos juntos, y siempre recuerda, seamos ricos o seamos pobres nos seguiremos amando por siempre y para siempre.
Entonces, ella tiene una idea y llama a las enfermeras. Trae al cura y dice un par de versos. Ella toma prestados unos anillos de la pareja de al lado. Todo el mundo ríe mientras las lágrimas caen al suelo. Ella lo mira a los ojos y le dice: yo te quiero por siempre. Por siempre y para siempre. En lo bueno, en lo malo, en lo feo. Envejeceremos juntos, y siempre recuerda, seamos felices, infelices o como sea nos seguiremos amando por siempre y para siempre. Por siempre y para siempre.
Ella termina sus votos, pero los latidos se hacen lentos. Su voz es demasiado baja mientras él dice: yo te amaré por siempre. Por siempre y para siempre. Por favor, recuérdalo cuando yo no esté aquí. Siempre te amaré. Por siempre y para siempre.
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