La tortura de mi elección me hace más fuerte en una vida que ansía el apetito. Una libertad y una búsqueda por la vida hasta el día del juicio final.
Bendíceme con tu regalo de luz, causa justa en la noche del juicio. Siente el pesar que la luz ha engullido. Siente la libertad como si no hubiese un mañana.
Avanzando en una cura para el fallecer del alma. Rasgar las lágrimas del llanto de las víctimas. Clamando más para escuchar el sufrimiento de un demonio ¡mientras yo lo oculto!
Ya muerto, hora de matarlos a todos. Heredada la justa ley, servir una justicia que mora en mí. Cuerpo sin vida, ¡tanto como la vista puede soportar!
Bendíceme con la hoja del árbol; en ella veo la libertad reinar. Estamos cayendo. La luz está llamando. Lágrimas en mí me calman. La medianoche llamando la bruma de la resolución. Coróname, con la pura y verde hoja. Elogio a mi padre, bendito por el agua. Caballero negro, cielo oscuro. Los diablos lloran...
Vida de venganza, una prueba pasiva, hasta la tumba no descansaré. Mantén la presión hasta que derrumbe la existencia de las almas negras sin vida.
Directo al sacro campo de batalla donde la justificación y los límites son revelados. Herramientas de acero en cólera conquistan. Purgar la matanza del cazador.
Los poderes para acabar con la locura, a ellos me acojo para terminar esta violencia. Los rayos de luz, una forma de decir que a mi padre la sangre está suplicando.
Una cólera justiciera para que todos la sientan. Con llantos inocentes y gemidos de odio las entrañas del mal parecen satisfacerse al pacificar a muertos y lisiados.
Observa las huellas, pero nunca las sigas si quieres vivir mañana. Fortalece el alma para una segunda oportunidad, aunque nunca te volverás hombre.
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