jueves, 19 de enero de 2012

Porque eso de "con las manos en alto" estaba muy visto.

Embotada tras un sueño agitado, Clarice Starling, en bata y zapatillas, con la toalla echada al hombro, aguardaba turno para entrar en el cuarto de baño que ella y Mapp compartían con las alumnas de la habitación contigua. Las noticias de Memphis que oyó por la radio la dejaron helada y sin aliento.

¡Dios mío! exclamó. ¡Dios mío! ¡EH, AHÍ DENTRO! ¡ESTE CUARTO DE BAÑO QUEDA REQUISADO! ¡SALGA INMEDIATAMENTE CON LAS BRAGAS PUESTAS! ¡NO SE TRATA DE UN EJERCICIO DE PRÁCTICAS! Y se metió en la ducha desplazando a una sobresaltada vecina. Apártate, Gracie, y hazme el favor de pasarme el jabón.

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