jueves, 19 de enero de 2012

Qué malo es el sueño.

Es curioso lo que puede cambiar la vida de una persona en a penas un año y medio, ¿no? Han pasado tantas cosas... Pero es cierto eso de que no hay mal que por bien no venga. ¿Quién no ha aprendido algo de alguna mala pasada? Yo, si he aprendido algo en todo este tiempo, es que hay que tener mucho cuidado con lo que uno dice, porque nada es seguro hasta que todo ha terminado. Que no hay que vivir por nadie, porque nadie permanece eternamente a tu lado. Nunca hay que decir nunca, ni tampoco hay que decir siempre. Que las cosas pueden parecer de una manera, y después ser completamente diferentes. Que, con el paso del tiempo, todo, absolutamente todo, cambia. Que los deseos no se cumplen. Que no todo es posible. Que la vida no siempre es bonita, y que no venimos a ser felices sino a vivir, con lo bueno y con lo malo. Que nadie te devuelve todo lo que le puedas haber dado. Que las cosas malas pasan porque tienen que pasar, igual que las buenas. Que si quieres algo tienes que luchar, porque nadie te lo va a dar. Que hay cosas por las que no vale la pena luchar, porque nunca serán tuyas. Que tu felicidad no depende de nadie más que de ti, y que puedes ser feliz con solo quererlo. Tantas cosas... Y es que es muy bonito verlo todo de color de rosa, pero hay un momento de la vida en el que te llevas una ostia y todo cambia de perspectiva.

No, la vida no es bonita, ¿verdad? Nada es justo. Es como un juego, pero nadie sabe las normas, y la única forma de ganar es llegar hasta el final.

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